Cómo conocer a tu cliente ideal mejora la comunicación digital de tu empresa

Cuando preguntas a una empresa quién es su cliente ideal, todavía aparecen respuestas como estas:

“Todo el mundo.”

“Cualquier empresa puede necesitar nuestros servicios.”

“No queremos cerrarnos puertas.”

“Nuestro producto sirve para muchos perfiles.”

Parece una forma de ampliar oportunidades.

Pero, en la práctica, suele provocar justo lo contrario.

Cuando intentas comunicar digitalmente para todo el mundo, tus mensajes se vuelven generales.

Hablas de problemas demasiado amplios.

Utilizas palabras que podrían servir para cualquier empresa.

Y terminas sin conseguir que nadie piense:

“Esto está pensado para una empresa como la mía.”

Definir a quién quieres dirigirte no significa rechazar automáticamente a todas las demás personas.

Significa tomar mejores decisiones sobre:

  • qué mensajes priorizar;
  • qué problemas abordar;
  • qué contenidos crear;
  • qué canales utilizar;
  • qué servicios hacer más visibles;
  • y qué posicionamiento construir.

Una estrategia de comunicación digital sostenible necesita saber a quién está intentando resultar relevante.

Sin esa claridad, cada acción se convierte en una apuesta.

Tu cliente ideal no es todo el mundo que podría comprarte

Es posible que muchas personas o empresas puedan utilizar tu servicio.

Pero eso no significa que todas sean igual de adecuadas para tu negocio.

Un cliente ideal no es únicamente alguien con capacidad para comprar.

También es alguien para quien:

  • tu solución resulta especialmente relevante;
  • tu forma de trabajar encaja;
  • el problema tiene suficiente importancia;
  • existe una necesidad reconocible;
  • puedes aportar un valor claro;
  • y la relación tiene sentido para ambas partes.

Poder vender a alguien no significa que debas construir toda tu comunicación digital pensando en esa persona.

La estrategia necesita priorizar.

Porque el tiempo, el presupuesto y la atención del equipo son limitados.

Definir al cliente ideal no significa encerrar a la empresa

Uno de los mayores miedos es pensar:

“Si nos dirigimos a un perfil concreto, perderemos al resto.”

Pero comunicar de forma específica no impide que otras personas se interesen.

Lo que hace es facilitar que el público prioritario se reconozca.

Por ejemplo, no es lo mismo decir:

“Ofrecemos consultoría para empresas.”

Que decir:

“Ayudamos a empresas de servicios con equipos pequeños a organizar su comunicación digital sin depender de publicar constantemente.”

La segunda opción no impide que otra empresa pregunte.

Pero deja mucho más claro:

  • a quién te diriges;
  • qué problema resuelves;
  • qué tipo de resultado buscas;
  • y desde qué enfoque trabajas.

La concreción no siempre reduce el mercado. Muchas veces aumenta la relevancia.

La falta de definición complica toda la comunicación digital

Cuando no sabes a quién te diriges, aparecen problemas en cadena.

No sabes qué temas priorizar.

No tienes claro qué tono utilizar.

Creas contenidos demasiado básicos para unos y demasiado avanzados para otros.

Eliges canales porque están de moda.

Explicas todos los servicios al mismo nivel.

Y las llamadas a la acción son tan generales como el resto del mensaje.

Al final, la empresa comunica mucho, pero construye poca claridad.

Sin un destinatario prioritario, la comunicación digital suele convertirse en una acumulación de mensajes sin dirección.

Conocer a tu cliente ideal mejora el posicionamiento

El posicionamiento no se construye únicamente definiendo qué hace diferente a la empresa.

También depende de para quién resulta especialmente valiosa esa diferencia.

Puedes tener una metodología muy sólida.

Un servicio rápido.

Una atención especialmente cercana.

Un conocimiento profundo de un sector.

Pero esa ventaja solo se vuelve relevante cuando conecta con una necesidad concreta.

Por ejemplo:

La rapidez será valiosa para un cliente con plazos ajustados.

La personalización lo será para quien no encaja en soluciones estándar.

La experiencia sectorial importará a quien necesita reducir riesgos.

El acompañamiento será relevante para quien no quiere gestionar el proceso en solitario.

Una diferencia se convierte en posicionamiento cuando el cliente entiende por qué le importa.

Por eso conocer bien al público ayuda a decidir qué atributos hacer visibles y cuáles tienen menos peso.

1. Te ayuda a crear mensajes más claros

Cuando sabes a quién te diriges, dejas de hablar en términos abstractos.

Puedes utilizar situaciones reconocibles.

Problemas concretos.

Decisiones habituales.

Objeciones reales.

Resultados relevantes.

No necesitas recurrir constantemente a frases como:

“Mejora tu negocio.”

“Lleva tu empresa al siguiente nivel.”

“Consigue mejores resultados.”

Puedes ser mucho más preciso.

Por ejemplo:

“Organiza la comunicación digital de tu empresa para que no dependa de encontrar tiempo cada semana.”

Ese mensaje no sirve para todo el mundo.

Y precisamente por eso puede resultar mucho más potente para la persona adecuada.

Un mensaje claro no intenta decirlo todo. Intenta conseguir que el cliente prioritario entienda rápidamente por qué debería seguir escuchando.

2. Te permite crear contenido más útil

Cuando la audiencia está mal definida, el calendario de contenidos suele llenarse de temas generales.

Consejos.

Tendencias.

Listas.

Información que podría publicar cualquier empresa.

Pero cuando conoces bien a tu cliente, puedes crear contenido relacionado con:

  • sus preguntas;
  • sus dudas;
  • sus prioridades;
  • sus errores habituales;
  • los riesgos que quiere evitar;
  • las decisiones que necesita tomar;
  • los resultados que quiere conseguir;
  • los obstáculos que encuentra durante el proceso.

El contenido deja de construirse alrededor de lo que la empresa quiere contar y empieza a responder a lo que el cliente necesita entender.

Eso no significa limitarse a contestar preguntas básicas.

También puedes ayudarle a ver problemas que todavía no ha identificado.

Mostrarle un enfoque distinto.

Cuestionar una práctica habitual.

Explicar las consecuencias de mantener una situación.

Ahí es donde el contenido empieza a construir criterio y posicionamiento.

3. Te ayuda a elegir mejor los canales

No todas las empresas necesitan estar en las mismas plataformas.

La elección debería depender, entre otras cosas, de dónde se informa el cliente, cómo toma decisiones y qué nivel de profundidad necesita.

Quizá tu cliente utiliza LinkedIn para descubrir proveedores.

Pero necesita visitar la web para comprender el servicio.

Leer un caso de éxito para reducir dudas.

Y recibir varias newsletters antes de iniciar una conversación.

En ese caso, la red social solo es uno de los puntos de contacto.

Conocer al cliente ideal ayuda a diseñar el recorrido completo, no solo a elegir dónde publicar.

También evita abrir canales que después consumen recursos sin cumplir una función clara.

4. Facilita una comunicación digital más sostenible

Cuanto más amplio es el público, más contenido parece necesario.

Hay que hablar para distintos sectores.

Diferentes tamaños de empresa.

Varios niveles de conocimiento.

Múltiples necesidades.

Y cada perfil necesita ejemplos, mensajes y canales diferentes.

Eso puede hacer que la comunicación digital se vuelva inabarcable.

Priorizar a un cliente ideal permite reducir complejidad.

Puedes concentrarte en:

  • un conjunto de problemas;
  • unos territorios de posicionamiento;
  • determinados canales;
  • formatos que encajan con su forma de informarse;
  • y procesos que el equipo puede mantener.

La sostenibilidad también depende de decidir a quién no necesitas dirigirte de forma prioritaria.

No porque esas personas no puedan comprar.

Sino porque no puedes comunicar digitalmente con la misma profundidad para todos los perfiles al mismo tiempo.

5. Mejora la calidad de las oportunidades comerciales

Una comunicación digital demasiado genérica puede atraer consultas poco adecuadas.

Personas que no entienden el servicio.

Empresas con necesidades diferentes.

Clientes que valoran aspectos que tú no quieres priorizar.

Conversaciones que consumen tiempo, pero no avanzan.

Cuando los mensajes son claros, también funcionan como filtro.

Ayudan a que el potencial cliente entienda:

  • si el servicio encaja;
  • qué problema resuelve;
  • cómo trabajas;
  • qué puede esperar;
  • qué enfoque encontrará;
  • y qué tipo de colaboración propones.

La comunicación digital no solo debe atraer más oportunidades. También debe ayudar a atraer oportunidades mejor alineadas.

Eso beneficia a la venta.

Pero también a la prestación del servicio y a la relación posterior.

6. Te ayuda a detectar nuevas oportunidades de negocio

Conocer al cliente no sirve únicamente para crear contenido.

También permite observar cómo evolucionan sus necesidades.

Una empresa puede llegar buscando resolver un problema concreto.

Pero, durante el proceso, pueden aparecer otros.

Nuevas preguntas.

Dificultades anteriores o posteriores al servicio.

Necesidades que todavía no están bien cubiertas.

Esa información puede ayudarte a:

  • ajustar un servicio;
  • crear una nueva solución;
  • mejorar el proceso;
  • desarrollar un recurso;
  • preparar una formación;
  • incorporar una fase adicional;
  • o eliminar algo que ya no aporta valor.

Escuchar al cliente convierte la comunicación digital en una fuente de información para tomar decisiones de negocio.

No se trata solo de emitir mensajes.

También de recoger señales.

El cliente ideal no se define únicamente con datos demográficos

Edad.

Ubicación.

Tamaño de empresa.

Facturación.

Sector.

Cargo.

Son datos que pueden ser útiles.

Pero no siempre son los más importantes.

Para comunicar digitalmente, también necesitas conocer:

  • qué problema reconoce;
  • qué ha intentado antes;
  • qué le preocupa;
  • qué consecuencias quiere evitar;
  • qué espera conseguir;
  • qué objeciones tiene;
  • cómo toma decisiones;
  • qué información necesita;
  • qué nivel de urgencia existe;
  • qué valora en una relación profesional.

La información más útil es la que te ayuda a comprender cómo piensa, decide y actúa tu cliente.

Dos empresas del mismo tamaño y sector pueden tomar decisiones de forma completamente distinta.

Una puede valorar rapidez.

Otra, acompañamiento.

Otra, control.

Y otra, especialización.

La comunicación debería reflejar esas diferencias.

No inventes a tu cliente ideal en una plantilla

Existe el riesgo de crear un personaje extremadamente detallado:

Tiene 43 años.

Vive en una ciudad concreta.

Lee determinados libros.

Hace deporte dos veces por semana.

Tiene un perro.

Pero después no saber qué hacer con toda esa información.

Un perfil de cliente ideal debería ser práctico.

Cada dato tendría que ayudarte a tomar alguna decisión.

Por ejemplo:

  • qué mensaje utilizar;
  • qué canal priorizar;
  • qué contenido crear;
  • qué objeción resolver;
  • qué servicio ofrecer;
  • qué llamada a la acción plantear.

Si un dato no cambia ninguna decisión, probablemente no sea prioritario para tu estrategia de comunicación digital.

La mejor información está en conversaciones reales

No necesitas empezar con una gran investigación.

Puedes obtener información muy valiosa revisando:

  • reuniones comerciales;
  • correos;
  • formularios;
  • preguntas frecuentes;
  • propuestas rechazadas;
  • conversaciones con clientes;
  • incidencias;
  • testimonios;
  • comentarios;
  • mensajes privados;
  • notas del equipo comercial.

Busca frases literales.

¿Qué palabras utilizan?

¿Cómo explican su problema?

¿Qué temores aparecen con más frecuencia?

¿Hay algo que intenten evitar?

¿Por qué suelen retrasar la decisión?

¿Qué valoran después de trabajar contigo?

El lenguaje real del cliente suele ser más útil que las expresiones que la empresa imagina desde dentro.

Puedes utilizar esas palabras para escribir la web, los contenidos, las páginas de servicio y las llamadas a la acción.

Sin copiar de forma artificial.

Pero sí acercándote a su manera de entender el problema.

Habla también con los clientes que no quieres repetir

Conocer al cliente ideal no consiste únicamente en analizar las relaciones que han funcionado bien.

También conviene revisar aquellas que generaron fricción.

Pregúntate:

  • ¿Qué expectativas no estaban alineadas?
  • ¿Qué señales aparecieron antes de contratar?
  • ¿Qué parte del servicio no valoró?
  • ¿Qué necesitaba realmente?
  • ¿Qué deberíamos haber explicado mejor?
  • ¿Qué tipo de cliente no encaja con nuestro proceso?

Esta información ayuda a afinar el posicionamiento.

Y también a comunicar con mayor claridad los límites.

Saber para quién no es tu servicio puede evitar más problemas que conseguir una nueva venta.

La parálisis por análisis tampoco ayuda

Definir al cliente ideal puede convertirse en un proyecto interminable.

Entrevistas.

Documentos.

Mapas.

Perfiles.

Presentaciones.

Y ninguna acción real.

No necesitas alcanzar una definición perfecta antes de comunicar.

Puedes empezar con una hipótesis razonable.

Aplicarla.

Observar qué ocurre.

Y ajustarla con información real.

El perfil del cliente ideal no es una decisión inamovible. Es una herramienta que debe revisarse a medida que el negocio aprende.

Lo importante es evitar los dos extremos:

comunicar para todo el mundo;

o no comunicar hasta tener una certeza absoluta.

Valida tu definición en el mercado

Después de definir un perfil prioritario, prueba tus mensajes.

Puedes hacerlo con acciones sencillas:

  • actualizar la descripción de un servicio;
  • crear varios contenidos específicos;
  • publicar un caso relevante;
  • entrevistar a clientes;
  • revisar las respuestas;
  • observar qué conversaciones se generan;
  • analizar la calidad de las consultas.

No midas únicamente el alcance.

Observa si las personas adecuadas:

  • se reconocen;
  • hacen preguntas;
  • comparten el contenido;
  • entienden mejor el servicio;
  • llegan con expectativas más claras;
  • avanzan en las conversaciones.

La mejor definición de cliente ideal es la que ayuda a generar mejores decisiones y mejores respuestas en el mercado.

Convierte el conocimiento del cliente en un proceso

Conocer al cliente no debería ser una investigación que haces una vez y guardas en una carpeta.

Las necesidades cambian.

El mercado cambia.

Los servicios evolucionan.

El lenguaje también.

Por eso conviene crear un proceso para recoger información de manera recurrente.

Por ejemplo:

Después de una reunión comercial:

→ registramos preguntas y objeciones.

Después de un proyecto:

→ preguntamos qué valoró el cliente.

Cuando se pierde una oportunidad:

→ documentamos el motivo.

Cada trimestre:

→ revisamos patrones y actualizamos mensajes.

Una estrategia de comunicación digital sostenible escucha de forma continua y convierte esa información en mejoras concretas.

Qué información necesita compartir el equipo

El conocimiento del cliente no debería quedarse únicamente en marketing o ventas.

También puede ser útil para:

  • dirección;
  • atención al cliente;
  • desarrollo de servicios;
  • operaciones;
  • contenidos;
  • diseño;
  • proveedores externos.

Todas estas áreas toman decisiones que afectan a la experiencia y a la comunicación.

Puedes crear un documento sencillo con:

  • perfil prioritario;
  • problemas principales;
  • objetivos;
  • objeciones;
  • mensajes clave;
  • lenguaje habitual;
  • pruebas que necesita;
  • contenidos útiles;
  • señales de buen encaje;
  • señales de mal encaje.

No para convertirlo en un documento decorativo.

Sino para utilizarlo cuando haya que tomar decisiones.

Cómo aplicar esta información a tu comunicación digital

Una vez que conoces mejor al cliente ideal, revisa los principales puntos de contacto.

La web

¿Una persona puede reconocerse en los problemas que describes?

¿Entiende para quién es el servicio?

¿Queda claro qué resultado ayudas a conseguir?

Los contenidos

¿Responden a preguntas reales?

¿Reflejan el nivel de conocimiento del cliente?

¿Ayudan a construir posicionamiento?

Los casos de éxito

¿Muestran situaciones con las que pueda identificarse?

¿Explican el proceso y los resultados relevantes?

Las llamadas a la acción

¿Proponen un siguiente paso adecuado?

¿O piden una reunión demasiado pronto?

Los canales

¿Estás presente donde el cliente realmente se informa?

¿O donde parece que hay que estar?

Conocer al cliente ideal solo aporta valor cuando modifica decisiones concretas.

No se trata de conocer todos los detalles del cliente

No necesitas saberlo todo.

Necesitas saber lo suficiente para comunicar con relevancia.

Para priorizar.

Explicar mejor.

Diseñar recorridos más adecuados.

Crear contenidos útiles.

Detectar nuevas oportunidades.

Y saber decir que no cuando una relación no encaja.

El objetivo no es completar una ficha perfecta. Es reducir la distancia entre lo que la empresa comunica y lo que el cliente necesita entender.

Conocer a tu cliente ideal también te diferencia

Muchas empresas compiten explicando características.

Servicios.

Precios.

Experiencia.

Pero pocas consiguen demostrar que comprenden profundamente la situación del cliente.

Cuando una persona lee un mensaje y piensa:

“Esto describe exactamente lo que nos está pasando”,

la comunicación ya ha conseguido algo importante.

Ha generado reconocimiento.

Y ese reconocimiento puede diferenciarte incluso antes de explicar tu solución.

Comprender mejor al cliente puede ser una ventaja competitiva más poderosa que intentar parecer diferente mediante mensajes creativos.

Porque no se trata únicamente de llamar la atención.

Se trata de resultar relevante.

Una estrategia de comunicación digital sostenible necesita foco

No puedes crear contenido específico para todas las personas.

Mantener todos los canales.

Resolver todas las dudas.

Explicar todos los servicios con la misma intensidad.

Una estrategia sostenible necesita elegir.

A quién prioriza.

Qué mensaje necesita reforzar.

En qué canales merece la pena estar

Qué contenidos aportan más valor.

Cómo organiza sus procesos.

Definir al cliente ideal permite concentrar los recursos de comunicación digital allí donde pueden generar más valor.

Y eso reduce trabajo innecesario.

Mejora la coherencia.

Facilita el posicionamiento.

Y aumenta la probabilidad de atraer relaciones comerciales mejor alineadas.

Una pregunta para revisar tu comunicación digital

Mira la página principal de tu web y tus últimos cinco contenidos.

Después responde:

¿Una persona que encaja con nuestro cliente ideal puede reconocer rápidamente que estamos hablando de su situación?

Si la respuesta es no, probablemente no necesites publicar más todavía.

Necesitas conocer mejor a quién quieres llegar y hacer esa elección visible en tu comunicación digital.

10 respuestas

  1. Hola Ana,

    Entiendo perfectamente de qué hablas, seguir hablando del «cliente ideal» nos parece que ya está demasiado trillado, pero cuando hablas con otras personas que empiezan, te das cuenta que hay gente que siguen sin tenerlo claro, o sin trabajarlo como se merece.

    Pueden ser muchos los motivos y algunos los has apuntado genial. Pero, si algo creo que dificulta la tarea es el hecho de entender a los demás como un perfil o avatar. Si aterrizáramos la idea, podría ser más fácil.

    Aun así, coincido contigo en que cuando tienes claro a quién te diriges, es mucho más sencillo que cualquier comunicación fluya, ya sea a través de crear contenidos para tu blog, o de grabar vídeos o publicar en tus redes sociales.

    Muy buen recordatorio Ana,

    Un saludo enorme.

    1. Hola Conchi,

      muchas gracias por tu comentario. Lo relevante de esto es ser capaz de ver las oportunidades que se producirán en tu negocio si afinas con quien es tu cliente. Y la evolución del mismo y sus necesidades. En cualquier caso, seguiremos reflexionando sobre ello.

      Un abrazo,

  2. Un post un tanto controvertido, en mi opinión.

    A veces es preferible lanzarse con una oferta variada dentro de un tema concreto, y ver cómo responde el público.

    Incluso puedes tener públicos con necesidades diferentes.

    Por qué no puedes atender a ambos, dándole a cada uno lo que te pide?

    Yo lo veo así. Lo mismo estoy equivocada, pero de momento prefiero crear contenido interesante y ver por dónde se va decantado la gente. Qué piden unos y qué piden otros.

    El tema da para discutir bastante, no sólo un comentario en un post.

    Tras leer tu post, se puede reflexionar y decidir, lo cual siempre es bueno.

    Un afectuoso saludo

    Adela Emilia Gómez

    1. Hola Adela,

      muchas gracias por tu opinión. Yo estoy de acuerdo en una parte, en otra no. Tener un publico con diferentes necesidades creo que es sano para tu negocio. Permite la evoluciono de tus productos o servicios. Sin embargo, una oferta variada puede suponer productos o servicios poco especializados y se podrían terminen yendo, los potenciales clientes, a otros cuya oferta sea específica y definida.

      En cualquier caso, como bien dices, este tema da para debatir y reflexionar.

      Un saludo,

  3. Eso del cliente ideal es algo que me costo mucho trabajo, es más creo que tal vez me sigue costando, pero si dejamos de pensarle tanto como tú dices, y dejamos que fluya para poder entender antes que nada nuestro propósito antes de buscar cuál es mi cliente ideal.

    Pero cuando me relaje y pensé que tal vez mi cliente ideal puede tener las mismas inquietudes que yo y tal vez hasta mis mismos gustos, y así fue como lo cree, y creo que hasta hoy me ha servido.

    Y definitivamente dejar de buscar la perfección, porque esa perfección agota y al final nunca queda como el perfeccionista piensa, yo no soy perfeccionista, pero si me gusta hacer las cosas al 130%.

    Gracias por la reflexión Ana.

    1. Muchas gracias por tu reflexión Gabriela,

      soy de la opinión que, en muchos casos, tu cliente ideal es un perfil parecido al tuyo. Esto ocurre si por ejemplos ofreces un servicio que fue una necesidad para ti hace tiempo, y has conseguido desarrollar un sistema ágil y eficaz para solventar ese problema al que te enfrentaste.

      Un saludo,

  4. Ana, hoy tocas un tema espinoso, a mi me parece que para tener claro el concepto de cliente ideal y llegar a conocerlo, saber de él, por donde se encuentra y que idioma habla, hace falta antes haber realizado un ejercicio de reflexión del proyecto en general. Llegar a conocer al cliente es el resultado del proceso, antes debes saber quién eres tú, cual es tu historia, llegar a ver el producto o servicio cómo algo mucho más tuyo, y siempre el proceso es muy personal, no todos llegamos a la vez ni con la misma rapidez. Yo cero que es un recorrido que muchas veces no puedes hacer sin acompañamiento. Pero estoy de acuerdo contigo, es necesario tenerlo claro.

    1. Hola Raquel,

      Muchas gracias por tu comentario. Estoy totalmente de acuerdo en lo que indicas. En mi experiencia, no todo el mundo llega a su cliente ideal del mismo modo, ni en el mismo tiempo.

      Un abrazo,

  5. ¡Hola Ana!

    Estoy de acuerdo en que no podemos eternizarnos en la búsqueda de la perfección pero sí que creo que debemos buscar momentos para estar quietos, analizar y observar de forma periódica para permanecer en la mejora.

    En cuanto al cliente ideal absolutamente de acuerdo con los beneficios que detallas, pero sin olvidarnos nunca de prestar también atención al cliente real. ¡La información es el tesoro!

    Un abrazo

    1. Hola Amaya,

      Muchas gracias por tu punto de vista. La información es poder.

      La idea que quiero transmitir es «sin prisa pero sin pausa»; no me eternizo en la búsqueda perfecta del cliente ideal, pero tampoco lo dejo de lado una vez haya concluido un primer boceto. Las revisiones periódicas, el estar alerta, es lo que te hace afinar.

      Un abrazo,

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