Si preguntara a diez empresas por qué no tienen una estrategia de comunicación digital, probablemente escucharía respuestas como estas:
- «Ahora mismo no tenemos tiempo».
- «Ya publicamos cuando podemos».
- «La comunicación no es una prioridad».
- «Cuando el negocio esté más tranquilo nos pondremos con ello».
- «Eso es para empresas grandes con un departamento de marketing».
Después de años acompañando a empresas, puedo decir que ninguna de esas respuestas suele ser el verdadero problema.
El problema es otro.
La comunicación sigue dependiendo del tiempo que sobra.
Y cuando la comunicación depende del tiempo que sobra, nunca termina convirtiéndose en una herramienta estratégica para el negocio.
Por eso, antes de hablar de los beneficios de una estrategia de comunicación digital, me gustaría hacer una aclaración.
Una estrategia no es un calendario de publicaciones.
Ni una lista de ideas para redes sociales.
Una estrategia es un sistema que conecta la comunicación con los objetivos del negocio.
Y cuando ese sistema, además, está diseñado para poder mantenerse en el tiempo, hablamos de una estrategia de comunicación digital sostenible.
No consiste en publicar más.
¿Qué es una estrategia de comunicación digital sostenible?
Una estrategia de comunicación digital sostenible es aquella que permite a una empresa comunicar de forma constante sin depender de la motivación, del volumen de trabajo o de tener un hueco libre en la agenda.
No consiste en publicar más.
Consiste en diseñar procesos para que la comunicación forme parte del funcionamiento habitual del negocio.
Cuando una empresa integra la comunicación en su operativa diaria, deja de improvisar y empieza a utilizarla como una herramienta para captar clientes, fidelizarlos y reforzar su posicionamiento.
Beneficios de una estrategia de comunicación digital
1. Convierte la comunicación en una herramienta de negocio
Muchas empresas comunican porque sienten que «hay que estar en redes».
Pero comunicar no debería ser un fin.
Debería ser un medio para conseguir objetivos de negocio.
Captar nuevos clientes.
Dar a conocer un servicio.
Aumentar el ticket medio.
Mejorar la experiencia del cliente.
Fidelizar.
Reforzar el posicionamiento de la empresa.
Una estrategia hace que cada acción de comunicación tenga un propósito claro.
Ya no publicas porque toca publicar. Comunicas porque existe un objetivo detrás de esa acción.
2. Te ayuda a ser constante sin vivir pendiente de las redes sociales
Uno de los mayores beneficios de una estrategia de comunicación digital sostenible es que elimina gran parte de la improvisación.
Dejas de preguntarte cada mañana qué deberías publicar.
Cada proceso del negocio puede tener asociadas unas acciones de comunicación.
Por ejemplo:
- cuando incorporas un nuevo cliente;
- cuando organizas un evento;
- cuando lanzas un servicio;
- cuando surge una pregunta frecuente;
- cuando terminas un proyecto;
- cuando consigues un resultado interesante.
De esta manera, comunicar empieza a formar parte de lo que ya ocurre dentro de la empresa.
La comunicación deja de depender de la inspiración. Empieza a depender de procesos.
Y eso hace que resulte mucho más fácil mantenerla en el tiempo.
3. Aprovechas mejor el trabajo que ya haces
Una de las creencias más extendidas es pensar que comunicar significa generar trabajo extra.
Y no tiene por qué ser así.
Una reunión con un cliente.
Una conversación del equipo.
Una duda habitual.
Un caso de éxito.
Una decisión que acabáis de tomar.
Un nuevo proceso que habéis implantado.
Todo eso ya está ocurriendo dentro de tu empresa.
La estrategia consiste en detectar qué parte de esa actividad puede convertirse en una oportunidad para comunicar.
No se trata de crear más. Se trata de aprovechar mejor lo que ya existe.
Cuando haces esto, la comunicación deja de competir con el trabajo diario porque empieza a alimentarse del propio funcionamiento de la empresa.
4. Consigues que todo el equipo comunique en la misma dirección
Cuando no existe una estrategia, cada persona comunica según su propio criterio.
Una persona explica el servicio de una manera.
Otra pone el foco en algo diferente.
Y otra directamente no sabe muy bien qué debería contar.
Eso puede generar mensajes contradictorios y, sobre todo, hacer que la percepción que estás construyendo fuera de la empresa no sea la que realmente quieres.
Con una estrategia clara, todos saben:
- qué queremos transmitir;
- cómo queremos hacerlo;
- cuáles son nuestras prioridades;
- qué queremos que el mercado conozca de nosotros;
- qué objetivos persigue cada acción.
La comunicación deja de depender de una sola persona.
Y empieza a formar parte de la cultura y los procesos de la empresa.
Esto es especialmente importante cuando el negocio crece y la comunicación ya no puede depender constantemente de su fundador, CEO o de una única persona del equipo.
5. Refuerza el posicionamiento de tu empresa
Una estrategia de comunicación digital no solo te ayuda a tener más visibilidad.
Te ayuda a decidir por qué quieres que tu empresa sea conocida y recordada.
Cuando comunicas de forma estratégica y recurrente, el mercado empieza a asociar tu empresa con determinadas ideas, atributos y formas de hacer las cosas.
Entiende mejor qué haces.
Pero, sobre todo, entiende cómo lo haces, qué te diferencia y por qué debería elegirte frente a otras alternativas.
Ese posicionamiento no se construye con una publicación concreta ni repitiendo constantemente lo bueno que eres.
Se construye haciendo que aquello por lo que quieres ser reconocido esté presente de forma coherente en tus contenidos, tu web, tus newsletters, tu atención al cliente y, en definitiva, en todos los puntos de contacto de tu empresa.
Por eso una estrategia de comunicación digital sostenible también ayuda a construir posicionamiento: te permite mantener esos mensajes en el tiempo hasta conseguir que el mercado los asocie contigo.
Y cuando existe un posicionamiento claro, la comunicación empieza a facilitar otros objetivos del negocio: generar confianza, atraer al cliente adecuado, defender mejor tus precios o facilitar la venta.
Porque no se trata únicamente de conseguir que más personas conozcan tu empresa, sino de conseguir que la conozcan por aquello por lo que tú quieres ser reconocido.
El error que veo con más frecuencia
Muchas empresas creen que necesitan una estrategia para redes sociales. Yo creo que necesitan una estrategia para comunicar.
Las redes sociales son solo uno de los canales.
La comunicación también ocurre cuando envías una newsletter.
Cuando recibes a un nuevo cliente.
Cuando organizas un evento.
Cuando respondes un correo.
Cuando tu equipo habla con un cliente.
Cuando alguien visita tu página web.
Cuando un potencial cliente recibe una propuesta comercial.
Cuando haces seguimiento después de una reunión.
Las redes sociales son solo una parte del sistema.
Por eso una estrategia de comunicación digital sostenible no empieza preguntándose qué publicar.
Empieza preguntándose:
¿Qué queremos conseguir como negocio y cómo puede ayudarnos la comunicación a lograrlo?
A partir de ahí podemos decidir qué decir, cómo decirlo, dónde hacerlo y qué procesos necesitamos para que esa comunicación pueda mantenerse en el tiempo.
La comunicación no debería depender de tener tiempo
Si tu comunicación solo aparece cuando la carga de trabajo baja, el problema no es la falta de tiempo. Es la falta de un sistema.
Porque siempre habrá un cliente que atender.
Un proyecto que entregar.
Una reunión que se alarga.
Una urgencia que resolver.
Esperar a que llegue el momento perfecto para comunicar significa, en muchos casos, comunicar de manera intermitente durante años.
Las empresas que consiguen que comunicar sea una ventaja competitiva no son necesariamente las que más publican.
Son las que han diseñado procesos para que la comunicación suceda de forma natural mientras el negocio funciona.
Cuando consigues eso, la comunicación deja de ser una tarea pendiente y empieza a formar parte del día a día de la empresa.
Y, sobre todo, permite construir de manera sostenida algo mucho más importante que el alcance puntual de una publicación: el posicionamiento de tu empresa.
¿Y tu empresa?
¿La comunicación forma parte del funcionamiento de tu negocio o sigue dependiendo de encontrar un rato para publicar?
Porque quizá la pregunta ya no sea cuánto estás comunicando.
Sino si lo que estás comunicando está ayudando a que tu empresa sea reconocida por aquello por lo que realmente quieres posicionarte.



