¿Cómo crees que los chefs más reputados han conseguido que tantas personas conozcan su trabajo?
No escondiendo sus platos.
No confiando en que alguien los descubriera por casualidad.
Sino consiguiendo que la experiencia llegara a las personas adecuadas.
Con el contenido ocurre algo parecido.
Puedes escribir un artículo excelente.
Preparar una newsletter útil.
Publicar un caso de éxito muy bien trabajado.
Pero si esa pieza no llega a quienes necesitan verla, su impacto será limitado.
Crear contenido no es suficiente. También necesitas distribuirlo, reutilizarlo y conectarlo con el resto de tu comunicación digital.
Durante mucho tiempo se ha resumido esta idea así:
mitad creación;
mitad promoción.
La fórmula sigue siendo útil, pero hoy la ampliaría.
Porque no se trata solo de promocionar una pieza durante unos días.
Se trata de construir un sistema que permita que una buena idea:
- llegue a distintos canales;
- aparezca en diferentes momentos;
- se adapte a varios formatos;
- apoye conversaciones comerciales;
- y siga aportando valor después de su publicación.
El contenido funciona mejor cuando deja de ser una acción aislada y pasa a formar parte de un sistema de comunicación digital.
Crear contenido no garantiza que alguien lo encuentre
Muchas empresas invierten casi todo el esfuerzo en producir.
Piensan el tema.
Recopilan información.
Redactan.
Revisan.
Diseñan.
Publican.
Y, cuando el contenido está en la web o en una red social, sienten que el trabajo ha terminado.
Después esperan.
Esperan visitas.
Interacciones.
Suscripciones.
Solicitudes de información.
Pero publicar no garantiza distribución.
Ni que el contenido llegue al público adecuado.
Ni que la persona comprenda qué relación tiene con el negocio.
Un contenido puede ser excelente y pasar completamente desapercibido si no existe un proceso para hacerlo circular.
Por eso conviene dejar de pensar en la creación como el centro absoluto.
La distribución debería formar parte del diseño desde el principio.
Promocionar no es repetir el mismo enlace
Cuando hablamos de promoción, podemos imaginar una secuencia bastante limitada:
publicar el artículo;
compartir el enlace;
volver a compartirlo unos días después.
Pero distribuir contenido es algo más amplio.
Consiste en identificar:
- dónde está el público;
- qué formato consume;
- qué contexto necesita;
- qué parte de la idea puede resultarle más relevante;
- y qué siguiente paso queremos facilitar.
Un artículo completo quizá tenga sentido en la web.
Una de sus ideas puede convertirse en una publicación.
Un ejemplo puede utilizarse en una newsletter.
Una conclusión puede servir para abrir una conversación comercial.
Distribuir no consiste en copiar el contenido en todos los canales, sino en adaptar una misma idea a diferentes puntos de contacto.
La distribución debería decidirse antes de crear
Uno de los errores más habituales es pensar en la difusión cuando la pieza ya está terminada.
Entonces surge la pregunta:
“¿Y ahora dónde compartimos esto?”
Es más eficaz incluir la distribución dentro del proceso de planificación.
Antes de crear, responde:
- ¿A quién queremos llegar?
- ¿Qué objetivo debe apoyar esta pieza?
- ¿Dónde puede encontrarla esa persona?
- ¿Qué formatos necesitamos?
- ¿Qué partes podrán reutilizarse?
- ¿Qué llamada a la acción tendrá?
- ¿Quién se encargará de distribuirla?
Cuando la distribución se decide al principio, el contenido se crea de una forma mucho más aprovechable.
Por ejemplo, si sabes que un artículo también se convertirá en una newsletter y varias publicaciones, puedes estructurarlo con ideas diferenciadas, ejemplos y conclusiones fáciles de adaptar.
Tu web puede ser el centro, pero no el único destino
El blog o la web siguen siendo espacios importantes.
Te permiten:
- desarrollar ideas con profundidad;
- explicar servicios;
- mostrar casos;
- responder dudas;
- posicionarte en buscadores;
- y conservar el contenido dentro de un activo propio.
Pero no todas las personas llegarán directamente a la web.
Algunas te descubrirán en LinkedIn.
Otras recibirán una newsletter.
Una recomendación puede acercar a otras a tu trabajo.
También habrá quien lea un contenido compartido por alguien de su equipo.
La web puede actuar como centro de profundidad, mientras otros canales facilitan el descubrimiento y mantienen la relación.
No necesitas obligar a que todos recorran exactamente el mismo camino.
Necesitas crear recorridos claros entre los distintos puntos de contacto.
1. Utiliza la newsletter para mantener la relación
La newsletter no debería limitarse a avisar de que has publicado un nuevo artículo.
Puedes utilizarla para:
- desarrollar una idea del contenido;
- aportar un ejemplo adicional;
- compartir una reflexión;
- explicar por qué el tema es relevante;
- dirigir hacia el artículo completo;
- o abrir una conversación.
El correo permite comunicarte con personas que ya han mostrado interés.
Por eso merece algo más que una frase y un enlace.
La newsletter convierte la distribución en una oportunidad para profundizar en la relación.
Además, no dependes completamente del alcance de una plataforma externa.
La base de datos es un activo propio que puedes organizar y segmentar según las necesidades del negocio.
2. Convierte una pieza principal en varios contenidos
No necesitas crear una idea distinta para cada canal.
Puedes trabajar a partir de una pieza principal.
Por ejemplo, un artículo puede convertirse en:
- una publicación con la idea central;
- un carrusel con los pasos;
- un vídeo breve con un ejemplo;
- una newsletter;
- varias preguntas;
- una reflexión;
- un recurso para clientes;
- una respuesta comercial.
Reutilizar contenido no significa repetirlo de forma idéntica. Significa extraer y adaptar las ideas que siguen siendo útiles.
Esto reduce la presión por producir constantemente.
Y también ayuda a reforzar los mensajes por los que quieres que la empresa sea reconocida.
3. Distribuye desde los perfiles adecuados
No siempre el perfil corporativo es el único canal relevante.
En muchas empresas, las personas generan más confianza, conversación y alcance que una cuenta de marca.
Puedes distribuir contenido desde:
- el perfil de la empresa;
- el perfil de dirección;
- perfiles del equipo;
- colaboradores;
- especialistas internos.
Pero no se trata de pedir a todo el mundo que copie el mismo texto.
Cada persona puede aportar:
- su experiencia;
- una reflexión;
- un ejemplo;
- una opinión;
- una parte del proceso;
- un aprendizaje.
La distribución mejora cuando cada voz aporta un contexto propio en lugar de repetir un mensaje corporativo.
Para hacerlo sostenible, puedes preparar materiales base que el equipo pueda adaptar con facilidad.
4. Utiliza el contenido en el proceso comercial
Una de las formas más valiosas de distribuir contenido no siempre es pública.
También puedes utilizarlo en conversaciones comerciales.
Por ejemplo:
- después de una reunión;
- para responder una objeción;
- para explicar la metodología;
- para mostrar un caso;
- para mantener el contacto;
- para preparar una propuesta;
- o para reactivar una oportunidad.
Un artículo puede recibir pocas visitas y ser decisivo en una venta.
El contenido no solo se distribuye para ganar alcance. También puede entregarse a la persona adecuada en el momento adecuado.
Por eso el equipo comercial debería saber qué contenidos existen y para qué situaciones pueden utilizarse.
5. Recupera contenido antiguo que sigue siendo útil
Muchas empresas crean una pieza, la publican y no vuelven a utilizarla.
Pero un buen contenido puede seguir siendo relevante durante meses o años.
Puedes:
- actualizar datos;
- revisar ejemplos;
- mejorar el enfoque;
- cambiar el título;
- añadir nuevas conclusiones;
- adaptarlo a otro formato;
- volver a compartirlo en un contexto diferente.
No todo lo que publicas necesita ser nuevo. También puede ser más útil, más claro o más completo que antes.
Actualizar suele exigir menos recursos que crear desde cero.
Y permite aprovechar mejor el trabajo ya realizado.
6. Colabora con otras personas y empresas
La distribución también puede ampliarse mediante colaboraciones.
Por ejemplo:
- artículos invitados;
- entrevistas;
- conversaciones;
- eventos;
- newsletters compartidas;
- contenidos conjuntos;
- participación en comunidades;
- alianzas con empresas complementarias.
La clave está en elegir colaboraciones donde exista:
- un público relacionado;
- una aportación clara;
- coherencia de posicionamiento;
- y valor para ambas partes.
Colaborar no consiste únicamente en acceder a una audiencia mayor, sino en llegar a una audiencia más relevante.
No necesitas acumular acuerdos.
Es preferible mantener unas pocas colaboraciones bien alineadas.
7. Participa en comunidades con criterio
Los grupos y comunidades pueden ser útiles.
Pero no si se utilizan únicamente para dejar enlaces.
Antes de compartir contenido, participa.
Escucha.
Responde.
Comprende qué preguntas aparecen.
Aporta contexto.
Y comparte una pieza cuando realmente ayuda a la conversación.
La distribución funciona mejor cuando el contenido aparece como una respuesta útil, no como una interrupción promocional.
También puedes utilizar estas comunidades para detectar nuevas ideas, dudas y necesidades.
Así la distribución también alimenta la creación.
8. Utiliza publicidad cuando exista un objetivo claro
Pagar para aumentar el alcance puede tener sentido.
Pero no debería utilizarse para compensar una pieza poco relevante o una estrategia mal definida.
Antes de invertir, aclara:
- a quién quieres llegar;
- qué contenido vas a promocionar;
- qué función cumple;
- qué ocurrirá después del clic;
- qué resultado esperas;
- y cómo lo medirás.
Puede ser útil para:
- ampliar el alcance de un recurso;
- apoyar una campaña;
- promocionar un caso;
- generar registros;
- llegar a un público concreto;
- o recuperar el interés de personas que ya conocen la empresa.
La publicidad amplifica lo que ya existe. No sustituye la claridad del mensaje ni la calidad del recorrido.
9. Facilita que otras personas compartan tu contenido
No necesitas llenar cada artículo de botones.
Pero sí puedes eliminar fricciones.
Por ejemplo:
- utilizar títulos claros;
- destacar ideas relevantes;
- crear imágenes compartibles;
- incluir ejemplos concretos;
- ofrecer datos útiles;
- añadir una conclusión fácil de explicar;
- preparar fragmentos para el equipo.
Las personas comparten contenido cuando les ayuda a:
- explicar algo;
- aportar valor;
- iniciar una conversación;
- defender una idea;
- o ayudar a otra persona.
El contenido se comparte porque resulta útil o significativo, no porque le hayas añadido un botón.
10. Responde y continúa las conversaciones
La distribución no termina cuando alguien comenta o responde.
Ahí puede empezar la parte más valiosa.
Puedes:
- ampliar una idea;
- hacer una pregunta;
- resolver una duda;
- registrar un tema;
- trasladar una conversación a otro canal;
- compartir un contenido relacionado.
No todas las interacciones necesitan convertirse en oportunidades comerciales.
Pero todas pueden aportar información.
Distribuir contenido también significa escuchar qué ocurre cuando llega a las personas.
Esa escucha puede ayudarte a mejorar mensajes, servicios y procesos.
No todos los canales merecen el mismo esfuerzo
Una estrategia sostenible no distribuye todo en todas partes.
Prioriza.
Quizá un artículo deba aparecer en:
- la web;
- la newsletter;
- LinkedIn;
- y el proceso comercial.
No necesariamente en cinco redes sociales diferentes.
La decisión depende de:
- el público;
- el objetivo;
- los recursos;
- el formato;
- y la capacidad de mantener el canal.
La distribución sostenible busca los puntos de contacto más relevantes, no la presencia máxima.
Estar en más lugares no garantiza mejores resultados.
Puede significar más trabajo, más adaptación y más seguimiento.
La frecuencia no debería decidirse por la vida útil de una red social
Durante años se ha hablado de la duración de una publicación en cada plataforma.
Y es cierto que el contenido se consume de maneras diferentes.
Pero no necesitas organizar toda la distribución alrededor de una cifra exacta de minutos u horas.
Es más útil observar:
- cuándo responde tu audiencia;
- qué formatos siguen generando visitas;
- qué contenido puede recuperarse;
- qué mensaje necesita repetirse;
- y qué recursos puede mantener el equipo.
La recurrencia es importante, pero debe responder al posicionamiento y a los objetivos, no al miedo a desaparecer.
Repetir una idea no significa aburrir
Las empresas suelen cansarse de sus mensajes mucho antes que su audiencia.
Has hablado varias veces de una idea y sientes que estás repitiéndote.
Pero muchas personas no vieron el contenido anterior.
Quizá ni siquiera lo recuerdan.
Puede que necesiten encontrar la idea en otro formato.
O tal vez ahora se encuentren en un momento diferente.
La repetición coherente es una condición para construir posicionamiento.
Puedes repetir una idea con:
- un caso;
- una opinión;
- una pregunta;
- un error;
- un ejemplo;
- un proceso;
- una historia.
No necesitas cambiar de territorio constantemente para parecer original.
Crea un proceso de distribución
La distribución no debería depender de acordarte después de publicar.
Puedes crear un proceso como este:
- Publicar la pieza principal.
- Enviarla a la newsletter.
- Extraer varias ideas.
- Adaptarlas a los canales prioritarios.
- Compartirla con el equipo comercial.
- Recuperarla en conversaciones relevantes.
- Programar una revisión.
- Actualizarla y reutilizarla.
Define también:
- quién prepara cada adaptación;
- quién revisa;
- quién publica;
- cuándo se recuperará;
- y qué resultados se observarán.
Cuando existe un proceso, una pieza puede seguir trabajando sin exigir una improvisación constante.
Crea una biblioteca de contenidos
A medida que produces, conviene organizar lo que ya existe.
Puedes clasificarlo por:
- tema;
- público;
- servicio;
- momento del cliente;
- formato;
- objetivo;
- fecha de actualización;
- canal.
Así será más fácil encontrar:
- un artículo para responder una duda;
- un caso para una reunión;
- una publicación que puede recuperarse;
- una idea que puede transformarse;
- un recurso para un cliente.
El contenido aporta más valor cuando el equipo puede encontrarlo y utilizarlo.
Una biblioteca evita que cada necesidad termine generando una pieza nueva.
Mide la distribución, no solo la publicación
Publicar es una acción.
Distribuir significa observar qué ocurre después.
Puedes medir:
- visitas;
- suscripciones;
- respuestas;
- contenidos compartidos;
- conversaciones;
- clics;
- solicitudes;
- uso por parte del equipo;
- oportunidades donde la pieza ha influido;
- tiempo durante el que sigue generando resultados.
No todas las piezas deben conseguir lo mismo.
Un contenido puede servir para construir posicionamiento.
Otro para captar contactos.
Otro para apoyar ventas.
La métrica debe estar conectada con la función que cumple la pieza.
Crear menos puede generar más resultados
Si cada contenido necesita:
- planificación;
- creación;
- revisión;
- diseño;
- distribución;
- seguimiento;
- reutilización;
es posible que no necesites producir tanto.
Puedes crear menos piezas principales y aprovecharlas mejor.
Un artículo sólido al mes puede alimentar varios puntos de contacto.
Un caso bien documentado puede apoyar contenidos, ventas y posicionamiento.
Una newsletter puede convertirse en varias conversaciones.
Una estrategia de comunicación digital sostenible no busca maximizar la producción, sino el valor obtenido de cada pieza.
El contenido no termina al pulsar “publicar”
Ahí empieza otra fase.
La fase en la que una idea tiene que:
- encontrar audiencia;
- adaptarse;
- repetirse;
- conectar con otras piezas;
- apoyar conversaciones;
- y demostrar su utilidad.
Por eso, crear y distribuir no deberían ser dos actividades completamente separadas.
Ambas forman parte del mismo proceso.
El éxito de un contenido no depende únicamente de lo bueno que sea, sino de la capacidad de la empresa para conseguir que siga circulando y aportando valor.
La fórmula actualizada
Si tuviera que actualizar hoy la fórmula del artículo original, sería esta:
Creación + distribución + reutilización + procesos = contenido sostenible.
Necesitas una idea valiosa.
Una forma de hacerla llegar.
Un sistema para aprovecharla varias veces.
Y procesos que permitan repetirlo sin agotar al equipo.
No hay una combinación universal.
Pero sí una pregunta que todas las empresas deberían responder:
¿Qué recorrido seguirá este contenido después de publicarse?
Si la respuesta es “lo compartiremos una vez y pasaremos al siguiente”, quizá todavía no necesites crear más.
Quizá necesites mejorar la forma en la que distribuyes lo que ya tienes.
Una pregunta para revisar tu sistema
Elige uno de los mejores contenidos que ha creado tu empresa durante el último año.
Después responde:
- ¿En cuántos canales se utilizó?
- ¿En qué formatos se convirtió?
- ¿Lo utilizó el equipo comercial?
- ¿Se recuperó meses después?
- ¿Sigue aportando resultados?
Si todo terminó el día de su publicación, no tienes un problema de creación. Tienes una oportunidad de distribución.




16 respuestas
Hola Ana,
Importantísima la promoción. De nada te sirve tener un gran contenido si nadie lo ve. Al final se acaban dedicando los mismos recursos o más a promocionar que a crear contenido. Es fundamental.
Un saludo.
Hola Cristina,
El contenido que creas debe ser muy buena pero el plan de promoción debe ser aún mucho mejor, tal y como dices esto es fundamental. Se trata de adaptar la forma de promoción con la que te sientas más cómoda y que mejor funcione con tu negocio.
Muchas gracias por tu comentario.
Un saludo,
Aún no me aclaro con los agregadores de contenido. Es un tema pendiente al que tengo que dedicar tiempo.
Muy buenos consejos Ana, gracias. Un abrazo.
Muchas gracias por tu comentario, Nazaret.
Te explico: son plataformas online en las que puedes compartir tus contenidos, por ejemplo tus posts semanales. Existen los «horizontales», aquellos que recogen diversas temáticas. En los cuales compartirás tu contenido, etiquetándolo en una de las secciones que ofrece el agregador. Como por ejemplo Bitácoras. Y existen los «verticales» que estarían relacionados con la temática de tu negocio, la decoración. Este tipo de agregador suele ser más eficaz en la difusión del contenido. Es cierto que no hay específicamente de todas, todas las temáticas en exclusiva, pero en tu caso sí podrías encontrar con verticales sobre diseño, fotografía o interiorismo. Como por ejemplo Flipboard.
Si quieres échales un vistazo y hablamos sobre las dudas que tengas. Es una cosa sencilla y efectiva, que no te no llevará mucho tiempo manejarla con soltura.
Un abrazo,
Hola Ana.
Es cierto que tienes que promocionar tu contenido. A mi de momento, la red que mejor resultado me da es Twitter, seguido de Google+.
La fanpage y LinkedIn, las uso, pero no.
Hablas de Marketertop, por ejemplo, pero si tu contenido no tiene nada que ver con el mundo bloguero, te lo comes con sopas.
Y respecto a las comunidades, cada una tiene sus reglas, y por el simple hecho de presentarte y decir el nombre de tu web, te lo consideran como spam. A mi me ha pasado, y he dejado la comunidad.
Yo creo que se requiere tiempo y paciencia para darte a conocer y contactar con los influencers.
Invertir en publicidad, para mí es una opción, aunque aún no la he puesto en marcha.
Enhorabuena por tu post y un afectuoso saludo
Muchas gracias por tu comentario Adela,
tal y como le comento a Nazaret, hay buscar los agregadores en los que tu contenidos funcionarán mejor. Probar e ir viendo resultados, para seguir compartiendo tu contenido allí o plantearse usar otras plataformas. En mi caso, siempre he tenido buenas experiencia en las comunidades en las que participo, normalmente al entrar te indican las reglas que tienen en cada una de ellas. Pero está claro que lo más importante en una comunidad es sentirte cómoda siendo parte de la misma, para participar y aportar valor.
Como bien dices la promoción del contenido que creas es una tarea que requiere tiempo pero siempre da resultados, a medio plazo.
Un abrazo,
Hola Ana, muy interesante este post. Me quedan algunas preguntillas en el tintero… crees que es mejor grupo de Facebook abierto o privado? En que sentido funcionan los agregadores (estoy muy verde con ese tema)? que ganas con ellos? vale la pena el tiempo invertido? Estas son cosas que nos interesan mucho a los que buscamos ganar visibilidad…
Un saludo guapa,
Cristina
Hola Cristina, muchas gracias por tus preguntas, ¡vamos a ello!
En mi experiencia es mejor grupos de Facebook privados, porque las personas que forman parte del mismo han solicitado acceso y, a priori, los miembros están seleccionados por lo que pueden aportar. Con los agregadores funcionan como un altavoz, ganas la posibilidad de que más personas vean tu contenido. Tal y como le decía a Nazaret de Misterios deco «son plataformas online en las que puedes compartir tus contenidos, por ejemplo tus posts semanales. Existen los “horizontales”, aquellos que recogen diversas temáticas. En los cuales compartirás tu contenido, etiquetándolo en una de las secciones que ofrece el agregador. Como por ejemplo Bitácoras. Y existen los “verticales” que estarían relacionados con la temática de tu negocio, la decoración. Este tipo de agregador suele ser más eficaz en la difusión del contenido. Es cierto que no hay específicamente de todas, todas las temáticas en exclusiva, pero en tu caso sí podrías encontrar con verticales sobre diseño, fotografía o interiorismo. Como por ejemplo Flipboard.»
En mi caso, todo lo que recomiendo en el post es porque lo he probado y ha merecido la pena. Pero tenemos que ser realista, nuestro tiempo es limitado entonces te recomiendo que selecciones un par de formas para promocionar tu contenido y pruebes, viendo los resultados verás si esas formas son válidas para tus contenidos o debes probar otras, con las que no sólo podrías obtener mejores resultados sino que te sientes más cómoda realizándolas.
Espero haberte sido de ayuda. Escríbeme en cualquier caso para lo que necesites, que te echo una mano: hola@anacamachomanfredi.com
Un abrazo,
Ana creo que has dado con la clave del asunto. Hay muchísima gente ahí fuera, escribiendo grandes contenidos, de calidad exquisita, pero que aún se sorprenden de por qué nadie los lee.
No podemos dedicar tantas horas a crear algo valioso de la nada, para después dejarlo ahí muerto, sin darlo a conocer de todas las formas posibles que estén en nuestra mano.
Ahora, también considero que es mejor comenzar a hacer promoción de tu contenido de forma sostenible, para mí esa sería la palabra. Es decir, ha de ser algo natural que hagas siempre que publicas algo, de modo que has de tener en cuenta tus recursos y habilidades y con ese mix, ¡sacar a la luz tus contenidos!
Creo que hay que probar ciertas fórmulas y quedarse con las que mejor le funcionen a uno, sólo con aquellas que pueda mantener.
Un saludo enorme.
Hola Conchi,
gracias por tu comentario. La creación de contenido, la difusión del mismo o cualquier área que abordes en tu negocio, debería tener el carácter «sostenible» como bien dices. Tener en cuenta los recursos de los que dispones y de las habilidades (lo que se adapte a ti, lo que se te da bien) con las que cuentas es parte de la estrategia del negocio. Y, por último hacer «prueba y error» para comprobar que funciona para tu proyecto.
Pero lo más importante: no dejar oculto el contenido que creas. Esto tiene un punto de pensar que somos impostores en nuestra área, de no creernos lo que valemos como profesionales y tenemos la obligación de romper estas barreras.
Un abrazo,
Hola Ana!! me has dado un sacudón!! estoy en plena conciencia que uno de mis errores y grandes el a timidez para compartir mis contenidos, estoy en varios grupos donde se comparten los contenidos, y creo que en solo uno de esos grupos sentí la confianza de hacerlo, no porque mis contenidos sean malo, si no porque me da pena jajajjaaj!!
Pero tienes toda la razón, igual y aún existen herramientas que comentas que no conocía, además ¿sabes cuál es otra cosa que no sé?, con que tanta frecuencia se debe de promocionar el face por ejemplo los post, eso no lo sé.
Muchas gracias por tu post, me gusto mucho tu simil de la cocina también!
Muchas gracias por tu comentario, Gabriela.
Es cierto que no he abordado en este post la barrera de la timidez, que es uno de los grandes obstáculos en la creación y y la difusión del contenido que creas. Como le decía a Conchi, tiene mucho de pensar que somos impostores en nuestra área, de no creernos lo que valemos como profesionales y tenemos la obligación de romper estas barreras. Vamos eso de: ¿quién soy yo para decir esto? ¿Qué pensarán mis amigos, antiguos compañeros de trabajo, familia, … cuando lo lean? Como humana que soy, también tuve que superar esto y creo que casi todos pasamos por esa fase. Te aseguro que cuando te proponer superar ese obstáculo, que no conozco a nadie que lo haya enfrentado y no lo haya conseguido, todo cobra más sentido. Porque empiezas a comprobar el contenido que mejor funciona, al que mejor responde tu público, te felicitan, … ¡Te animo a ello! Yo siempre pienso ¿qué es lo peor que podría pasar? que alguien no esté de acuerdo o que diga que no le guste, bien es que no pretendo gustarle a todo el mundo, sino a mi público, al que quiere trabajar conmigo. Y, por otro lado, pretendo generar conversación, no crear un dogma.
Con respecto a la promoción en Facebook, en mi caso lo promociono dos veces en la semana que lo lanzo, una vez a la siguiente, varias veces al mes siguiente y varias veces a los dos meses.
En cualquier caso, si necesitas ayuda con esto no dudes en escribirme que te echo una mano.
Un abrazo.
¡Hola Ana!
¡Qué de ideas nos has lanzado! Mil gracias
Está claro que no tiene ningún sentido trabajar los contenidos si luego no los hacemos visibles, pero ¿tenemos tan claro dónde está el público al que queremos que lleguen? Creo que ahí está la clave, en dedicar tiempo a saber por dónde se mueven aquellos a los que nosotros, con nuestro contenido o con nuestros productos o servicios, podemos ayudar y, en el caso de un negocio, aquellos que están dispuestos a pagar por lo que ofrecemos.
Otra cosa que tampoco hay que perder de vista es dónde nos conviene estar visibles para posicionarnos como referentes en algo.
Al final se trata de hacer un mix.
A veces empezamos la casa por el tejado y hacemos una lista, incluso porque parece que es lo correcto, sin pensar en lo anterior y casi seguro estaremos tirando a la basura nuestro tiempo.
Un abrazo
Hola Amaya,
¡Qué bien todo lo que aportas! Totalmente de acuerdo con lo que indicas. Empezar a realizar acciones sin tener claro el público ante el que quieres ser visibles y sobre el posicionamiento que buscas, es empezar sin tener base. De este modo, difícilmente acertarás y darán resultados esas acciones.
Es un cóctel que se compone de tener la base establecida, de decidirse por unas acciones y de observar cómo funcionan. Teniendo en cuenta tus habilidades y la naturaleza de tu negocio.
Un abrazo,
Sin duda hoy has puesto el dedo en un tema difícil para todos, la promoción. Llegar al punto en el que interiorizas la necesidad de promocionar el contenido que creas, marca un antes y un después en el mundo online. Luego ir probando, es otro cantar, ya que debemos sacar conclusiones de esas acciones para valorar, que es lo que más difícil puede resultar a veces.
A mi lo que mejor me funciona son los grupos donde hay una verdadera interacción con los miembros, normalmente siempre grupos privados, algunos no demasiado grandes, pero donde las demás participantes saben quien eres, cual es tu web, tu proyecto, en muchos de ellos nos encontramos de nuevo, y el conocimiento se va haciendo más profundo.
Yo quiero este año probar con los agregadores de contenido, veremos cómo resulta.
Un abrazo.
Hola Raquel,
muchas gracias por compartir tu experiencia, reflexiones y próximas metas. El prueba y error es un método muy útil en esto de la promoción. Pero, sin duda, más importante es sacar conclusiones de todo lo que se prueba. De hecho es más eficaz probar menos cosas, pero valorar los resultados que han ofrecido que probar muchas sin pararte a ver si funciona para tu proyecto o no.
Ya nos irás contando sobre los agregadores.
Un abrazo,