Cómo hackear el algoritmo de Instagram: crea una estrategia que no dependa de él

Ha vuelto a pasar.

Instagram cambia algo y, de repente, todos queremos saber qué tenemos que hacer ahora.

¿Hay que publicar más reels?

¿Funcionan peor los carruseles?

¿Hay que utilizar hashtags?

¿Cuánto tienen que durar los vídeos?

¿Qué está premiando el algoritmo de Instagram?

Y puedo entenderlo.

Si Instagram forma parte de la comunicación digital de tu empresa, necesitas conocer mínimamente cómo funciona el canal.

Pero hay una pregunta que me parece bastante más importante:

¿Qué ocurriría con la comunicación de tu empresa si mañana Instagram cambiara completamente sus reglas?

Porque si cada cambio del algoritmo obliga a replantear toda tu estrategia, quizá el problema no sea Instagram.

Quizá estás poniendo demasiado peso de tu comunicación en un canal que no controlas.

El verdadero problema de depender del algoritmo de Instagram

Instagram es una herramienta fantástica para muchas empresas.

Puede ayudarte a conseguir visibilidad, generar confianza, demostrar conocimiento, conversar con potenciales clientes y mantenerte presente en la mente de tu audiencia.

Pero sigue siendo eso.

Un canal dentro de tu estrategia de comunicación.

No es tu estrategia.

Y mucho menos debería convertirse en el centro alrededor del que gira toda la comunicación de tu empresa.

Porque cuando esto ocurre, empiezas a tomar decisiones pensando más en el algoritmo que en el negocio.

Publicas porque «hay que publicar».

Creas reels porque «ahora funcionan».

Utilizas determinado formato porque tiene más alcance.

Intentas estar constantemente presente porque tienes miedo de desaparecer.

Y, poco a poco, tu empresa empieza a trabajar para alimentar Instagram en lugar de utilizar Instagram para conseguir sus propios objetivos.

No necesitas publicar más, necesitas saber para qué publicas

Este es uno de los cambios que más defiendo cuando trabajo la estrategia de comunicación digital de una empresa.

Antes de decidir qué publicar, deberíamos preguntarnos:

¿Qué queremos conseguir con nuestra comunicación?

Quizá quieras:

  • reforzar un determinado posicionamiento;
  • dar a conocer un nuevo servicio;
  • generar oportunidades comerciales;
  • mantenerte presente ante potenciales clientes;
  • fidelizar a tus clientes actuales;
  • explicar mejor cómo trabajáis;
  • entrar en un nuevo mercado;
  • atraer talento.

Una vez definido el objetivo, podemos decidir qué papel tiene Instagram para conseguirlo.

Y puede que Instagram sea importantísimo.

O puede que descubramos que estamos dedicándole demasiados recursos para el papel que realmente desempeña dentro del negocio.

La estrategia debería decidir cómo utilizas Instagram. Instagram no debería decidir tu estrategia.

Cómo «hackear» el algoritmo de Instagram de verdad

Tengo una propuesta bastante menos emocionante que cualquier truco para multiplicar el alcance.

Deja de intentar hackear el algoritmo y construye un sistema de comunicación que pueda funcionar aunque el algoritmo cambie.

Eso significa diseñar una estrategia en la que Instagram sea una pieza más de un ecosistema.

Tu web.

Tu newsletter.

Tu base de datos.

Tus eventos.

Los medios de comunicación.

Las colaboraciones.

Otros canales sociales.

Los puntos de contacto con tus clientes.

Cada empresa tendrá una combinación diferente.

Porque una estrategia de comunicación digital sostenible no consiste en estar en todas partes.

Consiste en elegir dónde tiene sentido estar y crear procesos para poder mantener esa presencia con los recursos reales de la empresa.

Instagram debería formar parte de un ecosistema de comunicación

Imagina que una persona descubre tu empresa gracias a una publicación de Instagram.

Después visita tu perfil.

Lee varios contenidos.

Entra en tu web.

Se suscribe a tu newsletter.

Unas semanas después recibe un artículo interesante.

Más adelante vuelve a encontrarse contigo a través de una colaboración.

Finalmente solicita información sobre tus servicios.

¿Qué canal ha conseguido esa venta?

Probablemente ninguno por separado.

Ha sido la suma de diferentes puntos de contacto la que ha construido suficiente confianza para que esa persona diera el siguiente paso.

Por eso me interesa mucho más pensar en ecosistemas de comunicación que en canales aislados.

Instagram puede ayudarte a descubrirte.

La web puede ayudarte a profundizar.

La newsletter puede mantener la relación.

Una reunión puede terminar de generar confianza.

Y todos esos canales deberían estar conectados.

Tu objetivo no debería ser sacar a todo el mundo de Instagram

En la versión original de este artículo defendía una idea muy concreta: utilizar Instagram para llevar tráfico a tu web y conseguir los datos de contacto de tus potenciales clientes.

Sigo considerando muy importante no construir toda tu audiencia en plataformas que no controlas.

Una base de datos, una newsletter y tu propia web siguen siendo activos muy valiosos para una empresa.

Pero hoy introduciría un matiz.

No todas las personas tienen que salir inmediatamente de Instagram.

Una conversación por mensaje directo también puede acercar a alguien a una venta.

Una secuencia de stories puede generar confianza.

Un potencial cliente puede llevar meses siguiéndote antes de visitar tu web.

Por eso no diseñaría un recorrido único.

Diseñaría diferentes caminos para que una persona pueda avanzar en su relación con tu empresa.

Lo importante es que Instagram no sea un callejón sin salida.

Crea procesos para que Instagram no dependa de tu disponibilidad

Hay otro problema con la obsesión por el algoritmo.

Nos hace pensar constantemente en cantidad.

Más contenido.

Más vídeos.

Más stories.

Más presencia.

Pero una empresa tiene recursos limitados.

Personas.

Tiempo.

Presupuesto.

Energía.

Y la comunicación compite cada día con clientes, proyectos, reuniones, administración y decenas de asuntos más.

Por eso una estrategia de comunicación que exige más recursos de los que tu empresa puede mantener está mal diseñada, aunque sobre el papel parezca fantástica.

Aquí entra el concepto de comunicación digital sostenible.

En lugar de preguntarte únicamente qué contenido crear, pregúntate:

¿Qué procesos podemos diseñar para que comunicar forme parte de lo que ya ocurre en la empresa?

Por ejemplo:

Terminas un proyecto → documentas el caso → solicitas un testimonio → creas una publicación → lo compartes en newsletter.

Participas en un evento → recopilas imágenes → extraes aprendizajes → creas contenido → contactas posteriormente con las personas interesadas.

Tienes una reunión comercial → identificas una duda recurrente → la conviertes en contenido → recuperas otro contenido relacionado para hacer seguimiento.

El negocio genera la materia prima y el sistema la convierte en comunicación.

Así Instagram deja de depender constantemente de que alguien encuentre un hueco para pensar qué publicar.

Qué deberías mirar además del alcance

Otro efecto de depender demasiado del algoritmo es terminar midiendo aquello que Instagram nos pone delante.

Alcance.

Visualizaciones.

Seguidores.

«Me gusta».

Son datos interesantes, pero no necesariamente indican que la comunicación esté contribuyendo al negocio.

Dependiendo de tu objetivo, quizá resulte mucho más interesante observar:

  • conversaciones iniciadas;
  • visitas relevantes a la web;
  • solicitudes de información;
  • suscripciones;
  • respuestas;
  • personas que llegan a una reunión mencionando tus contenidos;
  • clientes que entienden mejor tus servicios;
  • oportunidades comerciales generadas;
  • recurrencia de determinados mensajes.

La mejor métrica no es siempre la que tiene el número más grande, sino la que te permite saber si la comunicación está cumpliendo su función dentro del negocio.

El algoritmo cambia. Tu posicionamiento debería permanecer

Instagram puede cambiar mañana.

Y probablemente lo hará.

Aparecerán nuevos formatos.

Otros perderán importancia.

Llegarán nuevas plataformas.

Cambiará nuestra forma de consumir contenido.

Por eso una estrategia de comunicación no debería construirse alrededor de una herramienta.

Debería construirse alrededor de qué queremos que el mercado conozca, entienda y recuerde sobre nuestra empresa.

Eso es mucho más estable.

Los canales cambian.

Los formatos cambian.

Los algoritmos cambian.

Pero aquello por lo que quieres posicionar tu empresa debería funcionar como hilo conductor.

Tu estrategia decide qué quieres comunicar. Los canales determinan cómo lo adaptas.

No al revés.

Entonces, ¿hay que ignorar el algoritmo de Instagram?

No.

Tampoco hace falta rebelarse contra el pobre algoritmo.

Si utilizas Instagram profesionalmente, tiene sentido entender cómo funciona, conocer sus formatos y adaptar tus contenidos para aprovechar las posibilidades que ofrece.

Lo que no tiene sentido es construir toda tu comunicación alrededor de sus cambios.

Conoce las reglas del canal, pero no conviertas esas reglas en la estrategia de tu empresa.

Porque mañana cambiarán.

La mejor forma de hackear el algoritmo es dejar de depender de él

Quizá el mejor hack sea bastante menos espectacular de lo que esperabas.

No existe una hora mágica.

Ni un formato que vaya a solucionar la comunicación de tu empresa.

Ni una frecuencia de publicación que garantice resultados.

Lo que sí puedes construir es un sistema de comunicación digital que conecte diferentes canales, aproveche lo que ya ocurre dentro de tu empresa y pueda mantenerse con los recursos que realmente tienes.

Eso es una estrategia de comunicación digital sostenible.

Una estrategia donde Instagram puede tener muchísimo peso.

Pero donde tu visibilidad, tu relación con la audiencia y tu posicionamiento no desaparecen cada vez que cambia un algoritmo.

Porque el objetivo nunca fue gustarle a Instagram.

El objetivo es conseguir que tu comunicación contribuya a los objetivos de tu empresa.

¿Y en tu empresa?

Si mañana Instagram redujera drásticamente tu alcance, ¿qué otros canales y procesos de comunicación seguirían funcionando?

Si la respuesta es «ninguno», quizá no necesites aprender un nuevo truco para Instagram.

Quizá necesites construir un sistema de comunicación que dependa un poco menos de él.

4 respuestas

    1. Hola Po,
      si te refieres a los mejores horarios para publicar, dependerá de tu cuenta y tipo de negocio.
      En tu perfil, en Instagram, puedes observar en el apartado Insights el mejor horario, según tu audiencia.

      Muchas gracias por tu comentario, Un abrazo.

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